La Caja de Seguro Social (CSS) es la institución de mayor presupuesto del Estado panameño. Sus fondos provienen de los aportes que los trabajadores, las empresas y los contribuyentes, a través del gobierno central, aportan para el funcionamiento de la entidad. Por eso duele que el marasmo de corrupción y burocracia que domina los procesos internos de la CSS haya permitido la afiliación irregular de personas que no deben pertenecer a la condición de asegurado. Se hacían pasar como empleadas domésticas, lavadores de autos y otros oficios honestos, muy posiblemente con fines oscuros y peligrosos. Las máximas autoridades de la CSS, incluyendo a su junta directiva y a su director general, deben realizar las investigaciones, auditorías y denuncias correspondientes para salvar a la institución del anonimato de aquellas redes de corrupción que han capturado algunas de las funciones clave de la CSS. Aunque el periodismo investigativo contribuye a documentar actos de corrupción, solo la vigilancia permanente y el buen cuidado de los recursos de la CSS por parte de su propio personal puede garantizar que esta valiosa entidad no se hunda en el pantano de la opacidad y los negociados. El silencio siempre es cómplice.
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15 mar 2018 - 05:00 AM