Hoy por hoy

La situación de las finanzas y de los servicios médicos de la Caja de Seguro Social es una sombra que acompaña al panorama electoral de 2019. Las afiliaciones irregulares de extranjeros, los 300 millones de dólares supuestamente malversados de las cuotas obrero-patronales, la falta de informes actuariales recientes, la deficitaria atención en salud, la escasez permanente de medicinas e insumos, y mútiples irregularidades en la gestión de personal de la CSS, merecen la atención permanente del gobierno, los ciudadanos y los medios de comunicación. El tamaño del problema es inmenso, ya que casi una cuarta parte del presupuesto general del Estado pertenece a la CSS, organización que tiene más de dos millones de usuarios. Los términos para las elecciones de 2019 no son razón suficiente para detener los esfuerzos e iniciativas destinadas a mejorar la CSS. Es tiempo de que el gobierno, la junta directiva, su director general y sus altos ejecutivos entiendan que el país reclama transparencia y rendición de cuentas. La seguridad social debe descansar sobre la confianza y no sobre la incertidumbre.

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