En el año 2016, la Caja de Seguro Social pagó mil 509 millones de dólares en pensiones y jubilaciones. En contraste, el aporte en cuotas ese año fue de apenas mil 302 millones de dólares. A esto se suman aportes que paga anualmente el Estado para reforzar las finanzas del subprograma de beneficio definido de Invalidez, Vejez y Muerte (IVM). Al ritmo actual, los 3 mil 980 millones de dólares que posee el IVM en reservas -y con menos ingresos y más gastos cada año- se agotarán en 2025, o sea, siete años a partir de este momento. Esto no es una sorpresa; es el resultado de una década perdida con los dos últimos gobiernos, que se negaron a actuar responsablemente con los cotizantes. Se aprobaron aumentos a los pensionados y jubilados, mientras se evita informar a la población sobre el verdadero estado actuarial de la entidad. Esta es la amenaza más grave para la economía panameña y las finanzas públicas. Frente al panorama de inestabilidad económica que enfrentarán miles de jubilados y pensionados, es obvio que este debe ser un tema prioritario para los aspirantes a gobernar este país. La irresponsabilidad y la demagogia de comprometer el futuro con los malos manejos del presente y el clientelismo exasperado, se han convertido en un cáncer que nos persigue a todos. Este es el momento de ser responsables y tomar decisiones serias.
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26 ago 2018 - 05:00 AM