La promesa de una nueva forma de hacer política a través de las candidaturas por la libre postulación se está convirtiendo en una nueva versión de politiquería criolla por otros medios. Las frustrantes reformas electorales del año 2017 limitaron a la cantidad de tres los posibles candidatos por la libre postulación para cada cargo de elección popular. Esto transformó el ejercicio de recolección de firmas en un negocio, en el cual hay denuncias públicas que señalan que las firmas ciudadanas no son gratis y que el proceso de certificación que hace el Tribunal Electoral de las mismas tampoco es muy claro y transparente. Condimenta este panorama la proliferación de candidatos híbridos, que para un cargo se postulan dentro de un partido político y para el otro utilizan la recolección de firmas para presentarse por la libre postulación. Esto no es serio y desnaturaliza el concepto de independencia que debería tener esta opción. El Tribunal Electoral ha permitido con laxitud que el abuso de la libre postulación sea una puñalada más a la endeble democracia panameña. Solo los votos honestos salvarán a esta institución.
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27 ago 2018 - 05:00 AM