Un proverbio chino dice que “hay que cavar el pozo antes de tener sed”. Con la visita del presidente de la República Popular China, Panamá ha entrado en una tormenta geopolítica global. Aunque ya son obvias las tendencias demográficas, económicas, tecnológicas, políticas y culturales que indican que el siglo XXI será la era del ascenso del poderío asiático, también es cierto que China atraviesa un proceso de importantes transformaciones. Ese país representa al mayor mercado del mundo, pero a la vez puede ser otra oportunidad perdida si no nos preparamos para aprovechar la apertura china. Más allá del protocolo y ceremonial que esta visita implica, Panamá y China tienen que construir una agenda común, fundamentada en el balance de intereses. Panamá es un país muy susceptible a los espejismos mercantiles, producto de políticas públicas mal elaboradas o distorsionadas por los intereses creados de algún grupo parásito en el poder. La pregunta que debe guiar a nuestros gobernantes y a los que aspiran a convertirse en gobierno es muy clara: ¿qué puede ganar Panamá? China tendrá mil y una formas de obtener beneficios; Panamá solo los tendrá si se fortalece la transparencia y el Estado de derecho, para que todas aquellas negociaciones y proyectos que se realicen, impliquen un beneficio verdadero. De lo contrario, estaremos cavando pozos para la sed ajena .
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02 dic 2018 - 05:00 AM