Hoy por hoy

Ni son boquitas ni papel higiénico, como dice una diputada del PRD, furiosa porque los medios de comunicación han investigado el uso del dinero que algunos diputados y/o la Asamblea Nacional le dan al dinero del Estado. Se trata de serias irregularidades en el gasto de $113 millones en contratos para unas 15 mil personas y $15 millones en donaciones para 6 mil. Y ahí se encontró de todo, según una auditoría de Contraloría. Ello explicaría por qué algunos conspicuos diputados han enfilado sus arteros ataques contra la Contraloría, el Ministerio Público y los medios de comunicación. El primero, porque no hay nada que impida a la Contraloría investigar el uso de los fondos que los diputados gastan a manos llenas o que va a parar a sus bolsillos. El segundo, porque los fiscales corroborarán y podrían pedir procesos judiciales contra los involucrados cuando se trate de los eslabones más débiles: los que hacen el trabajo sucio para los diputados, susceptibles a acuerdos de delación. Y a los medios, porque estos divulgan sus fechorías, hacen posible que la gente se informe de sus inconfesables actividades y que los ciudadanos tomen la decisión de no reelegirlos. Es a eso a lo que esta gente le teme: a que los trapos sucios se laven frente a sus electores.

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