Hoy por hoy

¿Qué se cuece en las entrañas de la Asamblea Nacional? El exitoso movimiento de #NoALaReelección envió a sus casas y devolvió en teoría al sector privado, a decenas de políticos que por años habían sido parte del paisaje del legislativo. Todo el mundo tiene el derecho a ganarse el pan con el sudor de su frente. Sin embargo, llama poderosamente la atención que muchas de las más inolvidables figuras que perdieron sus cargos, han reaparecido como asesores o asistentes de la propia Asamblea. Así, cada bancada cuenta con su planilla de semidioses, mientras que el pleno y las comisiones cargan con el trabajo de encontrarle algo que hacer a estos peculiares seres. Ahora queda muy claro la gran necesidad que tienen de alquilar una docena de automóviles para la junta directiva y, por supuesto, la fastuosa compra de boquitas y bebidas gaseosas. Todo tiene sentido, ya que hay que alimentar más bocas y la contención del gasto público no permite hacerlo como solía ser la costumbre. Aunque el Ejecutivo no se queda atrás en la contratación de asesores, la Asamblea tiene un particular encanto para sus ocupantes, ya que buscan todas las formas posibles de mantenerse en esta, con o sin el voto popular: con los fondos canalizados a través de las juntas comunales; con donaciones a fundaciones amigas y contrataciones brujas; con obsequios fantasmas de bates lujosos, y, ahora también, con nombramientos de asesores.

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