De una forma rigurosa, disciplinada, equitativa y transparente, la Comisión de Estado por la Justicia concluyó la primera fase del examen a los 20 aspirantes a magistrados de la Corte Suprema de Justicia. Este esfuerzo cívico no despertó el interés del público general; ni siquiera el de los gremios profesionales o de la sociedad civil organizada. Tampoco fue transmitido en directo, por lo que la población perdió una valiosa oportunidad de conocer un poco más a quienes aspiran a reemplazar a Jerónimo Mejía y Oydén Ortega. La Comisión de Estado por la Justicia proseguirá con una fase de evaluaciones psicométricas de cada candidato. Una vez culmine el proceso, la información será enviada al Ejecutivo, para que disponga de ella en sus consideraciones. Así debió haber sido el curso de las deliberaciones en el seno de la Asamblea Nacional. En cambio, la diatriba y la descalificación caracterizaron al fallido proceso de ratificación de las dos aspirantes anteriores. En estas semanas de receso legislativo, los diputados deben ponderar sobre el gran ejemplo ofrecido por la Comisión: un parlamento de ideas y de compromiso con los más altos fines de la patria. El contraste entre estos dos colectivos no podría ser mayor. Por esto es que los panameños debemos agradecerle a la Comisión: por demostrarnos que un mejor nivel de escrutinio e intercambio de ideas es posible.
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19 may 2018 - 05:00 AM