La Comisión de Población, Ambiente y Desarrollo de la Asamblea Nacional fue escenario de un ejercicio de política de zaguán, cuando con amenazas se separó de la presidencia de dicha comisión al diputado que la presidía. Esto solo demuestra la precaria situación de la tutela ambiental en el país. Existen temas de urgencia notoria como la cuestión de Coiba, la aplicación de salvaguardas ecológicas para enfrentar la minería, la proliferación de iniciativas que en nada contribuyen a combatir el cambio climático o a mejorar la calidad ambiental del país. El principal proyecto de ley que esta comisión ha ventilado, el 485, que establece un Código Ambiental, es rechazado por todos los sectores. Mientras tanto, la tala legal e ilegal avanzan devorándose los pocos bosques que nos quedan. Sitios emblemáticos como el volcán Barú o Isla de Cañas enfrentan graves amenazas a su integridad como áreas protegidas. La Comisión de Ambiente ha dejado un vacío en la actualidad, que ninguna otra entidad puede cubrir. Allí están las llaves y los candados que pueden abrir o cerrar las puertas hacia el desarrollo sostenible. Nos mantendremos vigilantes.
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21 mar 2018 - 05:00 AM