A principios de 2016, el presidente de la República prometió que el tema de la Caja de Seguro Social sería la prioridad nacional, después de la apertura de la ampliación del Canal de Panamá. Tras dos años de esa promesa, no hay indicios de que se vaya a cumplir. Los servicios de salud prestados por la CSS se encuentran en crisis, a la vez que serias irregularidades acerca del SIPE crean más dudas sobre la realidad financiera de la institución. Empeora este escenario que el director general de la CSS pareciera más interesado en ventilar sus inconformidades, que en rendirle cuentas a la Asamblea Nacional, a la junta directiva de la propia institución para la que trabaja y, sobre todo, a los asegurados, que son los que pagan su salario. El drama humano de la ineficiencia y la indiferencia de la burocracia de la CSS es abrumador. Decenas de miles de pacientes desconocen cuándo tendrán sus medicinas o recibirán sus tratamientos. Este panorama revela que hay una sola razón detrás de estos problemas: el Gobierno Nacional prefiere la cortadera de cintas, a ejercer el liderazgo necesario para tomar las decisiones difíciles que requiere la CSS.
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11 may 2018 - 05:00 AM