La legalización del cannabis para uso medicinal es un tema cargado de mitos y prejuicios. Aunque no es la panacea, existen estudios científicos que validan los efectos paliativos de moléculas derivadas de esa planta, sobre todo en el tratamiento de dolor agudo y crónico, y de la epilepsia. La comisión legislativa de Trabajo, Salud y Desarrollo Social aprobó en primer debate el proyecto de ley 595, con la intención de autorizar el uso de medicamentos controlados derivados del cannabis. Hasta ahora, el proyecto solo se refiere a su importación y comercialización, y deja fuera lo relacionado al cultivo local del cannabis con fines terapéuticos; tampoco se ha abordado la adecuación de ninguna norma penal sobre delitos relacionados con drogas, lo que podría crear un área gris en esta delicada materia. En adición, si el proyecto es convertido en ley, su implementación requerirá programas multisectoriales que involucren educación -sobre todo de la población joven-, control y vigilancia farmacológica efectivos, y regulación comercial suficiente. ¿Tiene Panamá la capacidad para monitorear rigurosamente las actividades lícitas relacionadas con la marihuana? La legalización no es solo la eliminación de una restricción, sino el establecimiento de programas y medidas propios de una institucionalidad robusta. Cómo hacerlo, sin poner en riesgo el legítimo interés de los pacientes ni el de la comunidad, es el gran reto.
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13 may 2018 - 05:00 AM