Como si se tratara de agresivos defensas protegiendo la portería de su equipo, nuevamente el pleno de la Corte Suprema de Justicia le ha dado un espaldarazo a los diputados de la Asamblea Nacional. En realidad, la Corte ha metido un gol y pretende un segundo. El primero, admitir el amparo de garantías constitucionales que interpuso la presidenta de la Asamblea, Yanibel Ábrego, para evitar que le auditen su nefasta planilla 080. En un fallo macarrónico, la Corte admitió ese amparo y dejó en el aire a la Contraloría General de la República, sin aclarar si puede proseguir con la auditoría. El otro gol que pretende meter la Corte es rechazar la denuncia penal del contralor general contra la diputada presidenta, por negar la entrada a los funcionarios de la Contraloría. Aquí, la Corte pretende hacer uso de un formalismo para ev itarle un caso a la diputada Ábrego. Anteriormente, la Corte negó un incidente de desacato interpuesto por este diario contra la misma diputada, por incumplir una orden de la propia Corte Suprema. La situación institucional del país no es un juego, pero debido a la Corte, los ciudadanos panameños nos hemos quedado solos en la lucha contra la corrupción.
Exclusivo
Hoy por hoy
01 jun 2018 - 05:00 AM