El poder ejecutivo pretende que la Asamblea Nacional le autorice una dispensa fiscal para gastar 300 millones de dólares más, a fin de enfrentar el desempleo que se producirá por la terminación de los megaproyectos estatales. Desde la aprobación de la Ley de Responsabilidad Social Fiscal, los gobiernos han buscado formas creativas de incumplir esta. En ese afán, han proliferado los “llave en mano” y la emisión de bonos de empresas estatales, como Etesa, Tocumen, S.A. y las tres filiales de la ENA. A pesar de las altísimas tasas de crecimiento económico que tuvo el país en la última década, y tres reformas fiscales, la voracidad del gasto público sigue creciendo y ha creado una importante inflación en el país y, lo que es peor, ha convertido nuestra economía en un ser adicto al gasto público y el endeudamiento. Miremos los ejemplos de Grecia, Puerto Rico y ahora Argentina, para entender el pase de factura que la excesiva deuda pública puede hacernos. Quizás si el Gobierno fuera más eficiente, y hubiese certeza del castigo para los corruptos, los recursos que tenemos sobrarían. Endeudar al país es esclavizarlo, con pan para hoy y hambre para mañana.
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05 jun 2018 - 05:00 AM