Algunos abogados, amigos y copartidarios del ciudadano Ricardo Martinelli se han dedicado a confundir con medias verdades y también alguna mentira flagrante, incluyendo que al exgobernante se le han violado sus derechos. Pero, en medio del torrente de palabras por ellos difundido, también se ha colado alguna verdad. Por ejemplo, que a su defendido ni siquiera se le ha tratado como a un preso común. Eso es cierto: al extraditado expresidente se le ha dispensado un trato claramente privilegiado. De eso pueden dar fe los enfermos a la espera de camas para ser atendidos en los hospitales públicos; los que han sido privados de libertad sin tener sentencias; los que comparten sudor y lágrimas hacinados en una celda, sin aire acondicionado ni plasma, en La Joya o La Joyita, entre otros reclusorios. Hecha esta aclaración, reenfoquémonos en los temas de los que depende el progreso o retroceso de este país. Y dispongámonos a disfrutar de un espectáculo más digno, sobre todo en esta feliz ocasión en que, por primera vez, tendremos el gusto de ver jugar a nuestra Selección Nacional. Bienvenida, Rusia 2018.
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14 jun 2018 - 05:00 AM