Hoy los panameños entendemos mejor la podredumbre en las altas esferas de la justicia, la cual no solo debe ser honesta, sino parecerlo. Las víctimas de los pinchazos y -por qué no- la ciudadanía en general, comparten una duda razonable sobre la capacidad de los magistrados Hernán De León, Efrén Tello y Asunción Alonso, de actuar con objetividad en este caso. Como dice el Código Procesal Penal en su artículo 50, existe fundamento para recusar a un magistrado “siempre que haya un temor fundado de parcialidad”. Las declaraciones de la procuradora general Kenia Porcell son un fundamento de ese temor de parcialidad. Los tres magistrados mencionados tienen el derecho a que se presuma su inocencia y se respete su intimidad, pero la población también tiene el derecho de esperar que sus magistrados y jueces actúen libres de toda duda. Todos los panameños tenemos mucho que perder si se mantiene una justicia manchada por la sospecha de estar secuestrada por los chantajes, las extorsiones y la corrupción. Señores De León, Tello y Alonso: declárense impedidos de participar en este caso, háganse a un lado y denle algo de sosiego a todo el país.
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17 ago 2018 - 05:00 AM