La crisis actual que enfrenta el Órgano Judicial ha sido causada por múltiples factores, que incluyen la designación de magistrados usando como criterio fundamental su lealtad partidaria y descartando consideraciones sobre su integridad, talento y compromiso. El secuestro, a principios de año, del proceso de ratificación de las dos magistradas propuestas por el Ejecutivo, propulsó la intensificación de la crisis de la Corte Suprema de Justicia. En aquella ocasión y sin que mediara explicación alguna, los diputados no votaron en relación a tres nominaciones paralelas a las de Tovar de Zarak y Moore: la de los magistrados suplentes, dos de los cuales fueron nominados por el Ejecutivo para suplir vacantes ya existentes en el pleno de la Corte. La Asamblea decidió jugar a la politiquería con estos nombramientos y los puso a acumular polvo en una gaveta. Estas nominaciones no han sido retiradas por el Ejecutivo y siguen vigentes en la Comisión de Credenciales, Reglamento, Ética Parlamentaria y Asuntos Judiciales. Tres juristas que pertenecen a la carrera judicial, que tienen el reconocimiento de sus colegas y de la comunidad forense, merecen que la Asamblea vote por ellos y que de muestras de que entiende la responsabilidad de fortalecer la institucionalidad y el Estado de derecho. Este es el mejor momento para cumplir con su tarea constitucional y fortalecer la justicia.
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19 ago 2018 - 05:00 AM