La implementación del SPA en el Primer Distrito Judicial cumple dos años. Colón, Darién, Panamá y Panamá Oeste, junto con las comarcas Guna Yala y Emberá, constituyen la última región en la que se aplicó el modelo garantista de justicia penal y un servicio ininterrumpido las 24 horas. En términos generales, el balance es positivo. Las decisiones son rápidas, el sistema es más transparente y hay mayor participación ciudadana. Todas las actuaciones y peticiones que los jueces de garantías deben resolver, se adoptan en audiencia pública. Se aprecia un respeto a los principios de oralidad, simplificación de trámites, contradicción y publicidad. La víctima y el imputado son informados de sus derechos desde su primera intervención en el proceso, teniendo a su alcance métodos de resolución de conflictos alternos, buscando una reparación inmediata del daño causado y sin el requerimiento de un juicio oral. Pero hay algunas falencias que debilitan el SPA, como -por ejemplo- la falta de personal calificado, equipo y tecnología en el Imelcf y la ausencia de presupuesto para implementar la ley de carrera judicial. Tampoco es tolerable que los jueces conviertan una pena de prisión en medidas alternas. Que un pederasta cambie años de cárcel por un puñado de dólares, o que la fama de un boxeador se sobreponga a todos los criterios de justicia, demuestra la debilidad del sistema y su fragilidad frente al poder. El SPA evolucionará en un sentido positivo o negativo. Todo depende del compromiso que mantengamos con la justicia y el combate a la corrupción.
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02 sep 2018 - 05:00 AM