La veda electoral se conoce en otros países como el silencio electoral, o sea, un periodo durante el cual se detienen las actividades proselitistas, los eventos de campaña, la propaganda, la publicación de encuestas, y hasta se prohíbe la venta de bebidas alcohólicas y la celebración de actividades que puedan distraer el ejercicio del voto. La veda electoral busca concederle al votante un término de reflexión libre de perturbaciones, para considerar las opciones frente a las cuales debe ejercer su voto. La veda electoral pretende garantizar un entorno libre de presiones y manipulaciones que pueda intimidar, disuadir o afectar el ejercicio del voto. Países como Panamá necesitan de la veda electoral por las tradicionales diferencias de poder y de recursos que existen entre las partes de los distintos procesos de elecciones, tanto internos de los partidos políticos, como las generales. El hecho de que más de 40 denuncias de supuestas violaciones a la veda electoral se han interpuesto contra los diputados, evidencia precisamente la justificación de esta restricción. El abuso del poder siempre será una tentación y una oportunidad para los que ya ejercen los cargos de elección. Es una lástima que por los vicios de la politiquería criolla y la normativa constitucional, todos estos casos seguidos a los diputados deban ser del conocimiento de la Corte Suprema. En materia electoral, las decisiones tardías jamás son justicia.
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09 sep 2018 - 05:00 AM