Los ingresos del Aeropuerto Internacional de Tocumen bajaron en el primer semestre de este año, reportando una caída de $6.4 millones debido a la disminución de la llegada de turistas al país y a la baja recaudación de los alquileres por las tiendas duty free de la terminal 1, cuya concesión venció a finales del año pasado, y no fue hasta mediados de este año que entraron los nuevos operadores. Además, se ha dado un aumento del 32% en el gasto de personal, y el principal proyecto que desarrolla, la construcción de la terminal 2, con un sobrecosto de más de $200 millones. Tocumen se ve afectada por la falta de promoción internacional, la situación económica regional, el mal funcionamiento de sus instalaciones y una oferta gastronómica cara y mediocre. Más de una vez, la empresa aeroportuaria ha sido manejada como botín político, siendo víctima de intereses personales y comerciales de los amigos, familiares y copartidarios de quienes han ostentado el poder. Y, como si eso fuera poco, la improvisación no le ha permitido hacer una planificación estratégica que oriente sus actividades y operación a generar un mayor valor agregado para el país. Tocumen es otro vívido ejemplo de que sin meritocracia perdemos todos.
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10 sep 2018 - 05:00 AM