El establecimiento de relaciones diplomáticas entre Panamá y la China Popular fue una medida apropiada de la política exterior de nuestro país. Desde el punto de vista político, China es un miembro permanente del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, es el país más poblado del mundo, y en el aspecto económico, es el principal proveedor de la Zona Libre de Colón y el segundo usuario del Canal. Entonces, hubo todas las razones para formalizar relaciones. Sin embargo, lo que obviamente es una gran oportunidad no puede convertirse en una fuente de endeudamiento, contrataciones públicas opacas y conflicto con nuestros aliados tradicionales. Estados Unidos debe respetar nuestra decisión de política exterior, pero los intereses y el bienestar de los panameños deben ser el norte de nuestras relaciones. Temas como la ubicación de la embajada de nuestro nuevo socio, o la construcción de un tren bala a Chiriquí deben ser examinados con detenimiento y mucha responsabilidad, ya que una mala decisión puede hipotecar el futuro del país y causar fricciones internacionales que no les convienen a nadie.
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13 sep 2018 - 05:00 AM