Las distintas entidades autónomas y semiautónomas, junto con los gobiernos locales, tienen más de 3 mil 700 trámites que los ciudadanos deben completar para el cumplimiento de sus diversas obligaciones o en el ejercicio de sus derechos. Según un estudio del Banco Interamericano de Desarrollo, el promedio del tiempo necesario para completar un trámite en América Latina es de 5.4 horas. Para Panamá se calculó que el promedio era de 4.2 horas de duración. Aproximadamente una tercera parte de las tramitaciones requiere múltiples visitas, pasar horas en una fila y peregrinar por varias oficinas públicas. Incluso se da el caso de que en cada una de esas incursiones se soliciten requisitos distintos, generando oportunidades infinitas para la corrupción, el pago de coimas y el tráfico de influencias. Hay una respuesta eficaz y hasta obvia para agilizar la gestión de muchos de estos trámites: la digitalización. Si son tan evidentes las ventajas, ¿por qué no se implementan? Las burocracias latinoamericanas justifican su poder generando actividad y trámites para los ciudadanos. Existe una desconfianza manifiesta entre las partes y todavía hay actores totalmente indiferentes al costo, el tiempo y las oportunidades desperdiciadas. Al final, la razón de ser de las burocracias no es potenciar las capacidades individuales de la población, sino limitarlas.
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16 sep 2018 - 05:00 AM