Esta semana se alcanzaron importantes hitos en materia académica y cultural. Por una parte, el Concurso de Excelencia Educativa -que de manera voluntaria hace competir a escuelas oficiales de todo el país en cuestionarios de lenguaje, ciencia y matemática- entregó sus premios, siendo sus ganadores viejos conocidos. Uno de estos, la escuela Guillermo Endara Galimany, ha demostrado que si hay un compromiso real de todos los miembros de la comunidad educativa, los cambios se manifiestan y las mejoras académicas se pueden mantener. Por otra parte, la Asamblea Nacional le dio el tercer debate al proyecto de ley que materializa el Compromiso Nacional por la Educación, creando
una estructura permanente que involucra a ocho sectores en la gestión y veeduría dela educación panameña. Además, la protesta ciudadana en las redes sociales y medios de comunicación rescató los fondos necesarios para celebrar el Concurso Internacional de Piano Nelly y Jaime Ingram, evento reconocido en la región y que por un desliz burocrático se había quedado sin presupuesto. Gracias al activismo ciudadano, el INAC y la Contraloría autorizaron los fondos para efectuar este concurso. Todos estos logros tienen en común el activismo y compromiso de la sociedad civil organizada, factores sin los cuales la burocracia y la politiquería se habrían devorado estas iniciativas. Esta es la medicina para curar nuestros males.