De enero a septiembre de este año, se denunció ante el Ministerio Público un total de 20 mil 931 posibles delitos comunes. Para el mismo término del año pasado la cantidad equivalente fue de 27 mil 337 denuncias en todo el país. Estas cifras no incluyen los casos que las víctimas evitan denunciar, o aquellos casos propios de la justicia comunitaria de paz. Los delitos que más se denuncian en Panamá son respectivamente el hurto, el robo y la estafa. Estos son los delitos que afectan la vida cotidiana de los ciudadanos, aquellos que perturban el trabajo honesto y la convivencia familiar de la población. En una gran medida estos delitos comunes son crímenes de oportunidad y de abuso de confianza. El delincuente que triunfa en hurtos y robos evoluciona hacia conductas más peligrosas. Una estafa de poca monta bien puede transfomarse en un secuestro. Esto nos dice mucho acerca de la vulnerabilidad de los panameños, y de la falta de una policía con un enfoque comunitario, y de una justicia que sea implacable frente a los delincuentes profesionales. Para quien le fue hurtado el ahorro de una semana, el dinero de las medicinas o un celular fiado con mucho esfuerzo, no hay delito pequeño. El que las autoridades menosprecien esto es una gran tragedia para nuestra sociedad.
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14 oct 2018 - 05:00 AM