Al actual período de sesiones ordinarias de la Asamblea Nacional le restan apenas seis días hábiles, u ocho, si los diputados deciden habilitar el viernes, sábado y domingo, lo que parece poco probable, teniendo en cuenta que los diputados panameñistas tienen sus primarias el fin de semana. En el ocaso de este período, el presidente de la República decide convocar a su Gabinete para tomar una suerte de decisiones, todas sujetas a la ratificación de la Asamblea: la escogencia de dos magistrados, de un fiscal electoral y de un miembro para la junta directiva de la ACP; la remoción de otros dos de esa misma directiva, y la aprobación del presupuesto general del Estado para 2019. Ese conjunto de tareas inconclusas parece ser un intento de acumular cosas en una suerte de lista de compras. Lo triste es que cuando alguien sale a comprar es porque está dispuesto a pagar. Es difícil no calificar todo eso como una muestra de irresponsabilidad, no solo porque resume el pobre desempeño del gobernante en cuanto al cumplimiento de sus obligaciones constitucionales, sino porque muestra tanto o más desprecio por la lastimada institucionalidad que ya la pasada administración nos heredó.
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24 oct 2018 - 05:00 AM