El presidente de la República viajará a China en los próximos días para participar en la inauguración del “pabellón” de Panamá en la China International Import Expo, al que llevará “una gran delegación”. Este medio preguntó a la Presidencia los detalles de ese viaje, pero informaron que la agenda se divulgará el día en que el gobernante parta hacia ese país. Si bien es entendible que su agenda no esté completa, es evidente que una visita a tan lejano país debe tener una motivación más poderosa que un corte de cinta. Y los que pagamos ese viaje tenemos derecho de conocer qué hará el presidente allá; cuánto costará su visita; quiénes lo acompañarán y quién paga sus pasajes; con quién planea reunirse; dónde se hospedará y en qué avión viajará. El presidente no puede pretender que nos conformemos con lo poco que ha informado, cuando hemos comprobado que no dice todo lo que hace, ni siquiera aquí en Panamá. Es su obligación –y la de sus funcionarios también– entender que el Estado no es su hacienda privada y que por más que no le guste, su deber es rendir cuentas de todo lo que hace, y este viaje no es la excepción. Ojalá que la agenda y todos los detalles que debemos saber sean publicados con más antelación de la que tienen prevista.
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26 oct 2018 - 05:00 AM