Hecha la ley, hecha la trampa. Así de claro es el asunto cuando diputados de distintos partidos políticos –pero que comparten un mismo interés: la avaricia– redactaron y aprobaron los “camarones legislativos” que les permiten –ahora desde frentes distintos a la Asamblea Nacional– hacer de las suyas y, encima, sin tener que rendir cuentas por lo que hacen. Descubierto el escándalo que envuelve los subsidios y ayudas económicas de Pandeportes, ahora quieren que los patronatos que ellos crean, así como las federaciones y asociaciones deportivas –en las que no es raro que tengan sus manos metidas–, queden exentas de los rigores de la Ley de Contrataciones Públicas. En su lugar, se regirán por reglamentos y manuales adoptados por sus juntas directivas. Y ya sabemos quiénes están o a quiénes nombran en esas directivas: personal que trabaja para ellos, precisamente. El Ejecutivo está obligado –si es que no quiere ser cómplice de engaños y fraudes contra el Estado– a vetar esos artículos del proyecto de ley de presupuesto de 2019. Es absurdo establecer controles para todos, excepto para esa banda que opera desde la Asamblea Nacional. Legalizar la bribonada es la forma más ruin de robarle al pueblo.
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02 nov 2018 - 05:00 AM