La desnutrición infantil, sobre todo en la franja de edad de 0 a 5 años, es una de las peores herencias que podemos dejar como país. Los perjuicios causados son en gran medida irreparables para el desarrollo físico e intelectual, y por ende para la calidad de vida individual y familiar de los afectados. Según un reciente informe de la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), Panamá es el cuarto peor país de la región en cuanto al porcentaje de infantes desnutridos. La FAO fundamenta su análisis en los datos panameños de 2008, que indicaban que el 19.1% de los infantes estaba desnutrido. Algunos estudios posteriores han indicado una baja al 15.9% en 2013, y un alza al 17.7% en 2014. El simple hecho de que no existan cifras actualizadas de la realidad nacional en esta materia, demuestra la poca importancia que se le ha dado al tema y, por supuesto, la insuficiencia de la respuesta gubernamental al problema. Es imperdonable que el país con el ingreso per cápita más alto de la región demuestre este alto grado de desnutrición infantil. Esto nos convierte en unos grandes perdedores.
Exclusivo
Hoy por hoy
11 dic 2018 - 05:00 AM