Los panameños hemos pagado con dinero de nuestros bolsillos los errores y los negociados que se han tejido a lo largo de décadas de gobiernos incompetentes y de una enorme cantidad de funcionarios que han demostrado ser verdaderos delincuentes de cuello blanco. Los Minsa-Capsi y varios hospitales de todos los niveles no terminan de construirse por la falta de planificación. Ha quedado en evidencia que el único verdadero interés era el beneficio que podían dejar estos proyectos en los bolsillos de quienes tuvieron la idea de ejecutarlos. Lograr que los proyectos tuvieran agua y electricidad ha costado a los panameños unos $250 millones adicionales. Para hacer esta situación aún más lamentable, no se consideró que estos centros hospitalarios necesitaban personal profesional y técnico que el país no tiene. Así es que en muchos casos tendremos lindos y costosos hospitales, pero sin el personal idóneo para brindar la atención a los pacientes. Es hora de que los funcionarios sean responsables por los despilfarros de fondos públicos que sus acciones u omisiones ocasionan. Quizás cuando les cueste de sus bolsillos tendremos obras mejor planificadas.
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17 dic 2018 - 05:00 AM