Hoy por hoy

En teoría, los partidos políticos son organizaciones que buscan ejercer el poder público para desarrollar un programa de gobierno, de acuerdo con su ideología. Las alianzas electorales se hacen entre partidos o movimientos que tengan afinidades o propósitos comunes. En la recta final de la conformación de la oferta electoral para las elecciones del 5 de mayo de 2019, el escenario está caracterizado por variopintas uniones de conveniencia de organizaciones que históricamente fueron adversarias, o que postulan programas ideológicos disímiles. Nada de eso importa. Frente a una realidad electoral fragmentada, todos los votos suman, y por lo tanto, no hay nada escrito en piedra: las alianzas electorales en ciernes son el resultado de décadas de demagogia y de pactos de impunidad. Frente a las grandes cuestiones nacionales, escasean las propuestas y se evidencia la falta de principios como una parte esencial de los acuerdos electorales. Los grandes partidos políticos nos demuestran una vez más que ellos ya dejaron de ser parte de la solución de nuestros problemas, y se han convertido en una de sus causas. El país no tolera más juega vivo.

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