Hoy por hoy

La gesta del 9 de enero fue recordada ayer por algunos políticos que, en conclusión, hacían ver que gracias a los actos heroicos de los panameños que entregaron su vida o los que fueron heridos en la contienda, Panamá cuenta hoy con un país soberano. Cincuenta y cinco años después, cabe preguntarse cómo ha sido aprovechada esa soberanía en los territorios cedidos en la antigua zona canalera. El mayor logro fue la devolución de la franja bajo administración estadounidense, incluyendo, por supuesto, el Canal de Panamá, que, tras 20 años, sigue siendo un referente nacional e internacional, timbre de orgullo de todos los nacionales. Pero nuestra soberanía tiene nuevos enemigos, que no son extranjeros, precisamente. Son de nuestra propia cosecha, que se han aprovechado para hacer negocios con las tierras recibidas o por la pérdida de instalaciones por falta de iniciativa para sacarle beneficios. Se repartieron casas o las compraron a costo y algunos más violan las leyes aprobadas para su uso. La recuperación de nuestra soberanía es irrespetada por políticos inescrupulosos que ponen sus intereses por encima del pueblo que pagó su justo reclamo con vidas y sangre.

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