Hoy por hoy

La democracia panameña ha dado un gran paso en el ordenamiento de las candidaturas a cargos de elección popular por la libre postulación. Nuestro sistema político no solo está desgastado; es, además, profundamente corrupto. El movimiento por la libre postulación es una alternativa que, si bien tiene sus altas y bajas, representa una salida a las imposiciones de la clase política. Los que han optado por buscar una candidatura independiente tendrán una enorme responsabilidad frente a sus electores y es bueno que sepan la razón por la que han sido elegidos. Y no es más que el cansancio que sentimos los ciudadanos frente a políticos inescrupulosos; que creen estar por encima de la ley; que se niegan a rendir cuentas; que mantienen un constante tráfico de influencias; que apadrinan la impunidad; que les da igual todo, salvo llenarse los bolsillos; que son corruptos... A estas tentaciones son las que deben renunciar los que verdaderamente quieren ser independientes. Pero también hay que decir que los que aspiran a ser candidatos por esta vía se enfrentan a obstáculos que no tienen los políticos tradicionales y que sin el respaldo de un partido es mucho más difícil convertirse en una alternativa viable. Es por ello que será necesario que en las próximas reformas al Código Electoral se incluyan cambios importantes para que los llamados independientes puedan competir en igualdad de condiciones con los aspirantes de los partidos políticos. Esta es la oportunidad de terminar con el monopolio político.

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