La decisión del presidente Juan Carlos Varela de flexibilizar el bono solidario para la compra de la primera vivienda, de forma que aplique en todas las cabeceras de provincia, elimina un elemento discriminador: el subsidio deja de ser un beneficio exclusivo para los residentes de la capital. Por otro lado, la medida parece más encaminada a enviar un cariñoso mensaje electorero que a tener un impacto social o económico importante. Los compradores de viviendas de hasta 60 mil dólares ya se benefician de la tasa de interés preferencial, con lo que el bono constituye un segundo subsidio. En cuanto a los promotores, estos mantienen su dinamismo en el segmento, de manera que no se requeriría, en este momento, nuevas medidas para estimularlos. Hay una tercera razón por la que sería cuestionable la seriedad de esta decisión presidencial: actualmente, el Gobierno está atrasado en el reconocimiento a los bancos de los créditos fiscales producto del otorgamiento de hipotecas de interés preferencial. En otras palabras, no está cumpliendo con un subsidio y ya se está comprometiendo con otro.
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18 ene 2019 - 05:00 AM