El papa Francisco le habló al mundo durante su visita sobre el poder negativo de los estereotipos y del pernicioso efecto de usar adjetivos para descalificar y disminuir a las personas. Por años, los panameños hemos dejado que el negativismo y el pesimismo se tomen nuestra cultura cívica. Hemos permitido que la mediocridad sea el término que defina a nuestro gobierno, a la política y a las instituciones. Mientras celebramos con cinismo y resignación el supuesto hecho de que no podemos ser mejores, o que lo óptimo es lo que ya tenemos. Por otra parte, la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) nos ha demostrado que otra realidad, la de un mejor país, es posible. Mientras las calles se mantienen limpias, los contactos entre vecinos, conciudadanos y visitantes se dan con cordialidad, y los hogares panameños comparten sonrisas, techo y amistad con los jóvenes de los cinco continentes, es claro que somos mejores de lo que nos hemos creído. Este es el país que recuperó su democracia, alcanzó la soberanía sobre el Canal de Panamá, lo amplió exitosamente, y mantiene la capacidad de realizar grandes obras no solo de infraestructura sino también de desarrollo humano. Si nos proponemos los panameños continuar con los logros de la JMJ, podremos sanear nuestra administración pública, darle integridad y eficiencia a la seguridad social, y salvar a la justicia. La JMJ nos ha mostrado el verdadero país que somos.
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27 ene 2019 - 05:00 AM