El cáncer y otros tumores son una de las principales causas de muerte en Panamá. La medicina ha avanzado muchísimo en materia de diagnósticos, cirugías, quimioterapias y radioterapias, como principales herramientas para combatir esta enfermedad. Sin embargo, el tiempo promedio para que una mujer con cáncer de mama acceda al tratamiento después de haber sido diagnosticada es de 6 meses. Este término es innecesariamente prolongado y riesgoso para la paciente, y a la vez, el costo emocional para la familia es insoportable. El Ministerio de Salud ha emprendido una iniciativa para acortar el período de espera a dos meses, lo que representa un gran avance, pero insuficiente para un país con los recursos y capacidades que posee Panamá. En 2017 se diagnosticaron 741 casos de cáncer de mama, cada uno de los cuales afectó a la familia, al entorno y al lugar de trabajo de la paciente. ¿Acaso no podemos priorizar, como nación, los recursos para atender a nuestros ciudadanos con la debida diligencia? El Estado panameño subsidia carnavales, carreras de caballos, y engrosa generosamente los presupuestos de los diputados y sus organizaciones. Un pequeño cambio en la gestión del gasto público sería más que suficiente para hacer realidad tratamientos anticáncer en el término más rápido posible. En este tema, como en muchos otros, la desidia burocrática es la verdadera enfermedad.
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02 feb 2019 - 05:00 AM