Cuando el secretario general de la Asamblea Nacional declaró públicamente que estaba “cansado” de viajar, se encendieron las alarmas sobre la razón de ser y el costo de tantos viajes patrocinados por el Órgano Legislativo. Sucede que desde 2015 y hasta la fecha, se gastaron más de 2 millones de dólares en pasajes para que no solo los diputados viajaran, sino también sus secretarias, asesores y escoltas. Hasta el médico del palacio legislativo se vio beneficiado con viajes para perfeccionamiento en cirugía estética. ¿Será que los diputados pensaban cambiarse los rostros? Ese misterio queda sin responder, pero lo que sí está claro es que el nuevo destino favorito de los ocupantes del Legislativo es la República Popular China. ¿Qué logros o aprendizajes para el país han generado estas travesías? Se ignora la respuesta, ya que no existen informes detallados, en otras palabras, una rendición de cuentas de cada uno de los periplos. No sabemos por qué viajaron, con quiénes se reunieron, los temas que trataron y si se le dará algún seguimiento al esfuerzo que justificó el desplazamiento. Mientras tanto, decenas de proyectos de ley, como el de educación sexual integral, la imprescriptibilidad de los delitos de corrupción o la regulación del tabaquismo, están a la espera de la atención de sus señorías. Ya va siendo hora de poner un alto a tantos privilegios injustificados que dilapidan los impuestos.
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03 mar 2019 - 05:00 AM