El sector agropecuario panameño ha enfrentado un cuarto de siglo de incertidumbre e inestabilidad por las políticas públicas, que combinados con los factores ambientales, la baja productividad y la asimetría de la comercialización y distribución, han conseguido arrinconar este segmento de la economía. En lo que parece ser la luz al final del túnel, el debate presidencial del pasado miércoles no solo concentró la atención del país en los importantes temas que afectan al sector agropecuario, sino que fue acompañado de un compromiso de 25 páginas que fue suscrito por los siete candidatos presidenciales, y que recoge la aspiración de 30 organizaciones representativas del sector, para que se constituya en una hoja de ruta para el próximo gobierno. Sin rentabilidad del agro se pone en duda el empleo rural y la seguridad alimentaria. Además, ningún país puede ser soberano ni garantizar su desarrollo si no tiene asegurada la alimentación balanceada de su población. Parece que finalmente la clase política ha entendido que no se puede gobernar de espaldas al agro ignorando su realidad, y esperando que las importaciones lo resuelvan todo. Enhorabuena, la firma de este compromiso
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15 mar 2019 - 05:00 AM