La oferta electoral para la ciudad de Panamá, centro político, económico y cultural de nuestro país, es penosa: un expresidente sin valores ni propuestas que lleva años recurriendo a artimañas para evadir la justicia; un veterano de partidos y curules que ha demostrado que sabe ganar elecciones, pero ¿algo más?; un político novato, estudiante precoz del clientelismo, que saltó a la vida pública de la mano de Juan Carlos Varela y pareciera se despedirá con él; y un independiente de generales desconocidas. La capital viene de una administración progresista que tuvo grandes desaciertos, sobre todo en materia de ejecución, pero que impulsó un plan coherente con el ideal de ciudad que todos anhelamos: más ordenada, amable al peatón, con más parques, servicios eficientes y un interés especial por la cultura. Nada hay que sugiera que alguno de los actuales aspirantes dará continuidad a ese proyecto o aportará un concepto mejor para el desarrollo de ese espacio que es hogar de gran parte de los habitantes de este país. No en vano un alto porcentaje de los encuestados expresa su descontento respondiendo que no votará por “ninguno”, mientras otro tanto sigue sin tener claro a quién le dará su voto. Será una decisión muy difícil, sin duda.
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03 abr 2019 - 05:00 AM