La actual campaña electoral, aunque más corta que las anteriores, no ha dejado de ser lo mismo de todos los años electorales: Clientelismo puro y rampante, campañas sucias difundidas en cuanta plataforma haya, delincuencia metida en política, procesos electorales aletargados, abuso de los fueros electorales, acusaciones de ataques políticos frente a procesos penales en la justicia ordinaria, etc. Los panameños sufrimos la rebatiña de cargos públicos cada cinco años sin que las cosas mejoren, como lo prometen todos los candidatos. El sufragio es un ejercicio ciudadano que define la democracia, pero que se está manchando por todo lo antes descrito, haciendo de esto algo sucio. Y la falta de acción por parte de la Fiscalía Electoral es tan evidente como injustificable. Los vicios en el proceso electoral empañan la imagen de un país con una enorme vocación democrática, pero que cada día más se desilusiona de esta por todo lo que ocurre, lo cual es casi una invitación para delinquir sin que sus perpetradores tengan que sufrir las consecuencias. Ante este panorama, es imperativo nombrar a funcionarios que no teman hacer cumplir la ley frente a los poderes constituidos. La democracia también es impartir justicia imparcial y oportunamente.
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08 abr 2019 - 05:00 AM