El caso de los pinchazos está siendo llevado hacia un callejón sin salida. La audiencia de fondo presidida por un juez sospechoso se ha convertido en una ópera bufa, en la que extralimitándose de su autoridad, el funcionario de marras ha ido negando pruebas que ya habían sido admitidas con anterioridad, excluyendo a un querellante, sacando a las víctimas del tribunal y negando la transmisión televisiva de la audiencia. Por otro lado, el peculiar comportamiento de un perito, el primer testigo de la fiscalía, deja un sinsabor de boca y un apestoso olor que todos podemos identificar. Las contradicciones de este perito con sus declaraciones judiciales en otro caso anterior, ponen en duda la credibilidad de su testimonio, y con la activa participación del magistrado presidente del tribunal, constituyen una burla de primer orden a la justicia. Esta siempre fue la intención de quienes planificaron el ardid de la declinatoria de la competencia de la Corte Suprema de Justicia. No querían a jueces como Mejía, ni al cuerpo de querellantes en el juicio. Ellos buscan la impunidad a toda costa y se mofan de todos los panameños, que debemos, ahora más que nunca, seguir vigilantes.
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11 abr 2019 - 05:00 AM