Las autoridades regulatorias del sector energético, parece que no entienden que el cambio climático existe y que es causado en gran medida por los combustibles fósiles utilizados por el ser humano. La aparente sobreoferta eléctrica que tendría Panamá, por la construcción de múltiples plantas de gas natural, quedó convertida en un espejismo. Los proyectos se retrasaron y la Secretaría de Energía le sugiere a Etesa que compre suministros a corto plazo, de fuentes fósiles, supuestamente porque la solar y la eólica no pueden dar energía en firme. Aun si esta afirmación fuera totalmente cierta, el Estado podría combinar una menor proporción de energía térmica con fuentes sostenibles, con vistas a desfasar las plantas contaminantes de nuestro horizonte. Por el contrario, todo apunta a que lo que se desea es alargar la vida a las plantas térmicas altamente contaminantes. ¿De verdad necesitamos más señales de la naturaleza, de que las cosas andan mal en el planeta? Quizás lo que sucede es que algunos “expertos” tienen en realidad evidentes conflictos de interés con operadores del sistema, a quienes deben garantizar jugosas ganancias.
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23 abr 2019 - 05:00 AM