Venezuela ha entrado en una fase sumamente intensa de la degeneración del aparato gobernante. La imagen del presidente Juan Guaidó junto a la de Leopoldo López constituye una bocanada de aire que renueva las opciones para una salida pacífica de la crisis que vive ese país. Todo esto puede cambiar en un minuto, si las narcomafias y las agencias de inteligencia extranjeras que controlan al alto mando militar, deciden contraatacar al movimiento pacífico de ciudadanos que busca un mejor destino para Venezuela. La comunidad internacional debe actuar de forma solidaria y contundente con esta situación. Es posible que en las próximas horas o días se deba ofrecer asilos o refugio seguro a dirigentes del colapsado régimen de Nicolás Maduro, o incluso, que se deba amparar a los líderes del movimiento antidictatorial. Los países latinoamericanos deben liderar ambas acciones sin miramientos. Un paso en falso o un mensaje de duda, o la búsqueda de una nueva prórroga a lo que ya es insostenible, solo podría jugar a favor del régimen dictatorial. Al pueblo venezolano, desde estas líneas le expresamos nuestro rotundo apoyo en su lucha.
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01 may 2019 - 05:00 AM