Ayer se cumplió una nueva jornada electoral, llevada en paz por los electores, en unas elecciones que siguen siendo ejemplo para el mundo en materia de participación. Como en toda gran empresa, esta tuvo algunos episodios que no han quedado claros y que deberán resolverse en los siguientes días al tenor de lo denunciado por uno de los candidatos presidenciales. El Tribunal Electoral se mostró imparcial y prudente, como hasta ahora lo ha sido siempre. Los partidos políticos, incluyendo los candidatos de libre postulación, se portaron a la altura, sin mayores incidentes, en un claro ejemplo de cordura y moderación en una contienda electoral como pocas veces tan reñida. Y, aunque con temas pendientes –importantes algunos– ha quedado demostrada esa vocación democrática que ha caracterizado a este país en las últimas décadas. No deja de ser una fiesta electoral que celebramos todos los ciudadanos, a pesar de todas las rivalidades. Quizá la nota discordante en esta celebración fue la de un candidato que, pese a la proclamación extraoficial hecha ayer por el Tribunal Electoral, se negó a reconocer la victoria de su rival. Salvo eso, debemos sentirnos orgullosos, una vez más, de unas elecciones transparentes.
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06 may 2019 - 08:00 AM