Hoy por hoy

La intensidad del torneo electoral se ha trasladado a las juntas de escrutinio de varios de los circuitos plurinominales del país, donde el conteo de actas continúa. La competencia entre partidos y candidatos de libre postulación ha sido tan estrecha que cada voto cuenta. En tales circunstancias, el conteo y la revisión pormenorizada de las actas debe tomar el tiempo que sea necesario para que los resultados no dejen lugar a dudas. El Tribunal Electoral, por su parte, debe continuar aclarando de manera transparente y expedita las controversias e interrogantes que surjan con respecto a la ley electoral. Finalmente, las dirigencias de los partidos políticos tienen la obligación de promover la mesura y el sosiego entre sus militantes. Después de una elección presidencial ejemplar, Panamá no debe perder el camino y desviarse de la tradición democrática de procesos electorales tranquilos, en los que los perdedores reconocen a los ganadores, y estos tratan con dignidad a sus adversarios. Los 30 años de tradición democrática nos han enseñado que los ciclos políticos cambian constantemente, y que quienes perdieron hoy pueden ser los vencedores de mañana.  A todos nos conviene que la democracia y la institucionalidad salgan fortalecidas de este ejercicio.

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