El agua es fundamental para el desarrollo del país. Así lo refleja la operación del Canal, las plantas hidroeléctricas, el abastecimiento para el consumo humano y el riego agrícola. Ninguna iniciativa económica puede prosperar si no se garantiza su disponibilidad. Por si fuera poco, la salud humana peligra cuando escasea o está contaminada. La formulación de una política nacional del agua es una tarea urgente para el nuevo gobierno. Es ridículo pretender que se puede conservar y usar de forma sostenible el agua de los ríos panameños, sin el acompañamiento de la conservación estricta de los bosques y áreas protegidas del país. La mentalidad caduca de que el desarrollo implica talar árboles para cubrir los suelos con cemento ha exacerbado el dilema panameño: abundancia excesiva del agua durante una parte del año y escasez extrema en la otra. La administración entrante tiene que comprender que el Ministerio de Ambiente y las instituciones que gestionan el agua no deben ser meros despachos que ratifican las decisiones de poderosos intereses políticos y económicos, sino ser guardianes del presente y futuro de Panamá.
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13 may 2019 - 05:00 AM