Hoy por hoy

El tema de la isla Boná regresa a los titulares por las razones equivocadas. Cuando ya los panameños pensábamos que se había pasado la página sobre la amenaza inminente contra la segunda isla más importante para el anidamiento de aves marinas en el golfo de Panamá, nuevamente el derrotado alcalde de Taboga pone en riesgo este paraíso ecológico. Otra vez, el negocio de concesionar la isla para una finca de tanques de combustible marino parece ser demasiado atractivo, frente a la realidad de proteger nuestro exiguo patrimonio ecológico. En un país en el que nuestra riqueza natural debería ser fuente de orgullo y una vitrina para la ciencia, la educación y el ecoturismo, los panameños nos encontramos arrinconados por la codicia de algunos y la irresponsabilidad de otros. ¿Dónde está el ministro de Ambiente? Aparentemente, el ministerio, que era una esperanza al inicio del actual gobierno, ha terminado convirtiéndose en una broma macabra. Mientras los políticos sigan actuando negligentemente con los ecosistemas y especies de este país, toda la vida peligra, y podemos llegar a convertirnos en un país lleno de lamentos y sin futuro.

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