Los resultados de las pruebas Crece –que realiza el Ministerio de Educación en escuelas públicas y privadas– son desalentadoras. Estas se aplicaron a niños de tercero y sexto grado, y la gran mayoría carece de las competencias que debería tener en materias esenciales, como español, matemáticas y ciencias. Decenas de millones de dólares desperdiciados en salarios, planteles, inversiones tecnológicas. Urge, desde hace años, cambios en la manera en que se enseña; en la forma de evaluar; en las políticas públicas sobre educación; en la pedagogía. Estamos en posiciones vergonzosas en pruebas internacionales que nos gritan: necesitan cambiar. La profunda mediocridad que reina en el proceso enseñanza-aprendizaje es más que evidente, pero da vergüenza que no haya voluntad política para llevar a cabo las reformas que se necesitan desde hace décadas. De acuerdo con esos resultados, nuestras escuelas, colegios y universidades no están formando a profesionales, mucho menos a ciudadanos. ¿Será que los gobiernos no quieren gente más educada, con criterios informados? ¿Será que la sociedad no siente necesidad de tener ciudadanos críticos, innovadores? Esta no es labor de un gobierno. Esto nos concierne a todos.
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17 may 2019 - 05:00 AM