Está terminando una administración presidencial que le prometió al país que haría las cosas de forma diferente. Sin embargo, algunos viejos hábitos de la clase política son difíciles de erradicar. Un ejemplo de esto es el uso generalizado de la partida discrecional de la Presidencia de la República. Estos fondos provienen de los impuestos de los ciudadanos, y su uso, ya sea en gastos triviales o en necesidades urgentes para el Estado, debía ser desglosado periódicamente en el sitio web del Ministerio de la Presidencia. Un mes después de vencido el trimestre se publicarían los montos, sus destinatarios y las facturas que respaldan los gastos. Desde el 1 de julio de 2014 hasta el 30 de septiembre de 2018, la administración Varela gastó, aproximadamente, 42 millones de dólares. ¿Qué pasó posteriormente? Se desconoce, ya que los gastos del último trimestre del año 2018 y del primer trimestre de 2019 no han sido divulgados. En menos de un mes termina el actual gobierno, y los ciudadanos desconocemos el uso de nuestros fondos, que de forma excepcional están a disposición del primer mandatario de la nación. De nada sirven las normas y las promesas si no se cumplen. Todavía el gobierno actual puede publicar sus gastos discrecionales. Sería una agradable sorpresa que, en su ocaso, demostrara frugalidad y sensatez en la exposición de lo gastado. La transparencia no se promete; se demuestra siempre.
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02 jun 2019 - 05:00 AM