Cuando un panameño aquejado por una enfermedad acude a las instalaciones de la Caja de Seguro Social o del Ministerio de Salud, y no le dan una respuesta oportuna, el Estado está incumpliendo lo que promete en su propia Constitución: velar por la salud de su población. Si la consecuencia tangible es la negación de la salud al ciudadano, no importa si la justificación se atribuye a la falta de médicos, a la escasez de medicamentos o la a mala gestión administrativa, por citar algunos ejemplos. Si a esto, que ocurre con mayor frecuencia de lo que se esperaría en un país con los niveles de crecimiento económico que tiene Panamá, se le suma la politización en el nombramiento de los puestos de jerarquía en el sector salud, la desidia o la despreocupación respecto al manejo de los temas de ciencia e innovación, así como la poca inversión estatal en esta materia, estamos alimentando aún más el cáncer del subdesarrollo que no nos deja avanzar. Vale la pena prestar especial atención a las voces de nuestros científicos e investigadores, que han dedicado años de trabajo y estudio en estos quehaceres, para corregir rumbos y construir el país que anhelamos.
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03 jun 2019 - 05:00 AM