Hoy por hoy

Nuestro sistema de contrataciones públicas nos está costando vidas y salud. Desde el año 2013 se ha intentado licitar un nuevo Hospital del Niño, pero estos esfuerzos han fracasado por múltiples razones, especialmente por las constantes impugnaciones por parte de las empresas constructoras. Esto ha causado un hacinamiento imperdonable en el principal centro médico de atención infantil en todo el país. Las camas de las seis principales salas tienen un 100% de ocupación, y las incubadoras han tenido que colocarse a menor distancia de la recomendada, por la falta de espacio. Este hospital tiene esencialmente la misma planta física desde 1979. En esos 40 años la población panameña más que se duplicó. Además, importantes avances en la tecnología médica no pueden incorporarse a las instalaciones actuales por las carencias de espacio. Al igual que con las licitaciones de medicamentos e insumos quirúrgicos de la Caja de Seguro Social, el estancamiento de la construcción del nuevo Hospital del Niño requiere ser resuelto con urgencia. El gobierno entrante debe cambiar las reglas de estas licitaciones, para que nuestra mala salud no sea un buen negocio.

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