Hoy por hoy

La alianza política que respaldó al presidente electo Laurentino Cortizo tendrá una mayoría contundente en la Asamblea Nacional. El Partido Revolucionario Democrático obtuvo 35 diputados, que junto a los 5 del Molirena, serán suficientes para elegir la junta directiva del Órgano Legislativo, y para controlar todas las comisiones permanentes de dicha entidad. Con esta mayoría, no se necesitarán consensos con otras fuerzas políticas para escoger al contralor general de la República, al defensor del Pueblo o para ratificar a los magistrados de la Corte Suprema de Justicia, o al fiscal general electoral. Esta coalición puede aprobar sin problemas la ley que establece el Ministerio de Cultura, pero también puede votar normas jurídicas controversiales y cuestionables. Precisamente por esto, la democracia panameña depende de la beligerancia activa y vigilante de los nuevos diputados electos por la libre postulación, y otros de partidos políticos que se quieran sumar. Esta supermayoría le permite al presidente Cortizo gobernar sin chantajes legislativos, y salvo que exista una rebelión en su partido, no tendrá que depender de la chequera presupuestaria o de las planillas para avanzar sus iniciativas de gobierno. La mesura y la moderación en el uso de este capital político deben ser los valores que orienten el ejercicio del poder público en el quinquenio que empieza mañana.

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